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¿Qué es la ambivalencia emocional en el embarazo?

Mujer embarazada con ambivalencia emocional

Hoy te traigo un artículo diferente a lo que habitualmente suelo escribir sobre un tema que creo se habla poco y se debería hablar mucho más: la salud mental durante el embarazo.

Voy a darte algunos datos interesantes y hablarte desde mi propia experiencia como madre (muy reciente) que se encuentra en pleno postparto, de lo que para mí ha significado este embarazo a nivel personal en todos los aspectos pero especialmente en la parte emocional.

Antes de todo quiero decirte que si tienes sentimientos contradictorios durante el embarazo: “No estás sola”, que “No eres rara” y que si lo necesitas: ¡Háblalo!

Tabla de contenidos

La ambivalencia afectiva en el embarazo

La ambivalencia en el embarazo se refiere a la presencia de sentimientos contradictorios o mixtos hacia el embarazo y la maternidad. Aunque el embarazo deseado es motivo de gran alegría, los cambios físicos, emocionales y psicológicos pueden hacer que experimentes emociones tanto positivas como negativas, y esto es normal.

Las causas más comunes de la ambivalencia incluyen miedos y preocupaciones acerca del parto, los cuidados del bebé o el cambio en la vida profesional o social, así como en la relación de pareja.

La maternidad conlleva un gran cambio y ajustes constantes al nacer el bebé, por tanto la comunicación en pareja creo que es crucial, eliminar la autoexigencia e informarse sobre el proceso del parto todo cuanto puedas.

Otra causa importante de ambivalencia es el “cambio de identidad”. Se dice que “Cuando nace un bebé, nace una mamá”, pero a mi forma de ver esta transición comienza en cuanto conoces tu embarazo, culminando con la llegada del bebé y en ese momento debes empezar a ajustar tu vida con la llegada de ese nuevo ser que te necesita para todo.

Por otro lado está la parte física: náuseas, ascos, ardores, dolores… los diversos malestares que pueden asomar durante esos 9 meses de embarazo también marcan la diferencia, y es que cuando no te encuentras bien te sientes “enfermiza”.

En mi caso, sufrí de náuseas y ardores hasta la semana 16. Cuando en el segundo trimestre creía que me había librado, llegó el tercer trimestre y los ascos volvieron con más fuerza. Era una sensación bastante desagradable y limitante así que no me quedó otra que tomar medicación (la bonjesta me ayudó mucho), bebidas frías, hielo, evitar las comidas copiosas…

Luego estaba la sensación de fatiga, durante las primeras semanas esto es brutal, y es que todo tu cuerpo está trabajando en crear vida, lo que conlleva un gran desgaste energético.

Como consejo personal y profesional te diré que si puedes y no tienes ningún problema de salud: no dejes de hacer deporte. Para mí este punto fue clave, ya que me ayudó mucho a controlar el cansancio, positivizar la imagen, prevenir el dolor, liberar la ansiedad que algunos días tenía y mejorar el descanso. Si deseas saber más acerca de la actividad física en el embarazo no dejes de descargar el ebook “Mamás en forma”.

La idealización del embarazo y la maternidad

Después de analizar las causas de los sentimientos contradictorios en el embarazo, en conclusión podemos decir que lo que marca la ambivalencia durante el embarazo son las expectativas vs realidad. Para mí esto es clave:

Existe una idealización en torno al embarazo y a la maternidad como si fueran momentos en los cuales debe existir una sensación constante de felicidad, lo que pone mucha presión sobre las mujeres. ¡Esto hace mucho daño!

Durante mi embarazo tuve días de sentirme llena de energía y otros que no quería más que dormir. Tuve momentos en los que me sentía la más feliz del mundo y otros en los que me asustaba pensar en lo que vendría después: ¿Sería buena madre? ¿Cómo sería mi vida después?

Ahora me divierte pensar en aquellos miedos, me hace hasta gracia. Las hormonas hacen lo suyo, el cóctel hormonal afecta bastante al estado de ánimo, así que es muy posible que experimentes cambios de humor.

“Puedes estar feliz y a la vez sentirte insegura. Puedes experimentar emoción y a la vez miedo. Puedes desear con todas tus fuerzas ser madre y echar de menos la vida que tenías y anhelar tu independencia.”

Cada embarazo es una experiencia única, no hay una forma correcta de vivir el embarazo, ni siquiera en la misma mujer. Así que como resumen te aconsejo: escúchate, mantente activa, reduce expectativas, no te presiones y habla lo que necesites.

¿Cómo gestionar las emociones contradictorias en el embarazo?

Aquí te dejo algunas estrategias que puedes utilizar para gestionar las emociones durante el embarazo:

  • Hablar con alguien de confianza: Hablar con tu pareja, amigos o familiares sobre lo que sientes puede ayudarte a aliviar la carga emocional expresando lo que sientes.

  • Aceptación: entender que tu cuerpo está cambiando, y es normal sentirte más sensible o cansada debido a los cambios hormonales. Aceptar esos cambios y ser amable contigo misma te ayudará a gestionar las emociones.

  • Trabaja sobre la relajación y respiración: Técnicas de relajación, como la meditación, respiración profunda o el mindfulness, pueden ayudarte a reducir la ansiedad.

  • Actividad física: La actividad física puede mejorar tu estado de ánimo y reducir el estrés siempre que no exista contraindicación.

  • Flexibilidad y mente abierta: No te pongas demasiada presión, no pretendas llegar a todo y hacerlo todo “perfecto”. Procura tener expectativas realistas.

  • Busca apoyo profesional si es necesario: Si sientes tristeza o ansiedad constante puedes estar experimentando síntomas de depresión prenatal, de modo que no dudes en hablar con un profesional de la salud. Existen recursos y tratamientos para ayudarte a superar esos momentos difíciles.

  • Cuida de ti misma: Asegúrate de descansar lo suficiente, comer bien y darte tiempo para ti misma. Practicar el autocuidado, aunque sea con pequeños gestos, puede marcar una gran diferencia en tu bienestar emocional.

Las expectativas de cara al parto

Conforme va avanzando el embarazo y el momento del parto se acerca es normal fantasear con la llegada de ese nuevo ser. Durante las últimas semanas de embarazo fantaseaba mucho con el momento de conocer a mi hija y me emocionaba solo de pensar en como sería esa primera vez que la viese.

Nunca tuve muchas expectativas de cara al parto, siempre fui bastante flexible en cuanto a que podría ocurrir, ya que llevo tiempo rehabilitando mujeres y he visto de todo.

Procuré cuidarme, llegar en la mejor forma posible, leí libros de hipnoparto, me preparé mentalmente para ello… aunque siempre tuve presente que sería lo que tendría que ser porque no podemos controlarlo todo. En cierta manera, creo que eso facilita la digestión del momento si tu parto no es el esperado, al menos en mi caso así fue.

Tener un exceso de expectativas o si son poco realistas pueden generar mucha ansiedad y estrés y contribuir a sentimientos de frustración o decepción si las cosas no salen como se esperaba”.

Creo que es importante estar preparada para los imprevistos que pueden surgir y tener una mentalidad abierta.

Yo nunca quise una inducción, ya que era consciente de que un parto cuanto más medicalizado, más fácil es que se complique. Finalmente fue lo que ocurrió: una rotura prematura de membranas en ausencia de contracciones hizo que tuviese que decantarme por ello. Habían pasado muchas horas y el riesgo superaba los beneficios.

Para terminar te diré que yo no tuve el parto soñado, pero sí que puedo decir que ver a mi hija por primera vez fue el momento más increíble y memorable de mi vida.

Te animo a que te cuides, a que hables si lo necesitas, valida tus emociones, lee, infórmate del proceso de embarazo y el parto; pero también baja la autoexigencia, disfruta tu tránsito a la maternidad y si en algún momento ves que tus emociones se desbocan, busca ayuda profesional.

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Difusión, educación, vivir nuestro cuerpo y nuestra anatomía de forma consciente, plena y sin tabús.

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